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Preguntas frecuentes

¿Qué es la catarata?

La catarata es un problema de visión que consiste en la pérdida de transparencia del cristalino, que produce una disminución de la capacidad visual del ojo. El cristalino es la estructura intraocular situada detrás del iris, con forma lenticular y responsable del enfoque de la imagen cercana. El cristalino va perdiendo progresivamente su capacidad funcional durante la vida, provocando que en un determinado momento, normalmente a partir de los 45 años, sea incapaz de enfocar de cerca.

El fracaso funcional del cristalino origina la vista cansada o presbicia, es decir, la necesidad de usar de gafas para leer. Después del fracaso funcional empieza un proceso de progresiva opacidad, variable de una persona a otra, que produce inicialmente un cambio en la graduación del paciente. Si esa opacidad llega a influir en la capacidad visual se denomina catarata.

¿A qué edad aparecen normalmente las cataratas?

Las cataratas que alteran la función visual impidiendo una correcta visión con gafas aparecen normalmente una vez superados los 60 años. Sin embargo, cierto grado de catarata que afecta a la graduación del paciente, normalmente produciendo más miopía, puede aparecer incluso a partir de los 50 años. La catarata es más frecuente en pacientes miopes, sobre todo en miopes altos. En estos pacientes la aparición de catarata puede ser más temprana.

Además de la catarata asociada a la edad, que hemos tratado previamente, pueden existir cataratas congénitas, incluso en recién nacidos, y cataratas secundarias a partir de enfermedades generales u oculares. Estas cataratas secundarias pueden aparecer de forma más temprana en función de la enfermedad con la que estén relacionadas.

¿Cuáles son los tratamientos para las cataratas?

El único tratamiento para solucionar los problemas que induce la catarata es la cirugía. Actualmente, la técnica quirúrgica más adecuada en la mayoría de los casos es la facoemulsificación o disolución mediante energía ultrasónica de la catarata y posterior aspiración de la misma. Esta operación se realiza a través de incisiones calibradas de entre 1mm y 3mm. A través de esta pequeña incisión se introducirá una lente intraocular definitiva que, sustituyendo al cristalino opaco, corregirá las dioptrías que origina la catarata y las dioptrías previas del paciente.

Habitualmente este procedimiento quirúrgico se realiza sin ingreso y con anestesia tópica: aplicación de gotas anestésicas sobre la córnea del paciente. Provoca algunas molestias, pero no dolor. La intervención, en un caso sin complicaciones añadidas, se prolonga por espacio de entre 10 y 12 minutos.

¿Cuándo debo operarme de cataratas?

La cirugía de la catarata se puede plantear en cualquier momento de la evolución de la enfermedad, si bien las intervenciones en fases muy avanzadas presentan más incidencia en cuanto a posibles complicaciones. Se considera momento idóneo cuando el paciente comienza a tener dificultades para realizar las tareas propias de su vida cotidiana, ya sea por una pérdida de visión o por un importante aumento de las dioptrías. En cualquier caso, y teniendo en cuenta los avances tecnológicos, no es necesario esperar a padecer una gran pérdida de visión para realizar la cirugía de catarata.

¿Pueden corregirse las dioptrías previas del paciente durante la intervención de catarata? ¿Puede evitarse el uso de gafas de lejos o de lejos y cerca después de la operación de cataratas?

Se denomina cirugía refractiva de la catarata a la corrección de las dioptrías de miopía, hipermetropía o astigmatismo del paciente durante la intervención de catarata. Hoy en día, también podemos corregir la presbicia o vista cansada a la vez que se interviene la catarata. Dichas correcciones se realizan implantando diferentes tipos de lentes intraoculares definitivas y añadiendo procedimientos asociados a la cirugía de catarata para no inducir o, incluso, reducir el astigmatismo previo. Igualmente, es posible una segunda intervención de cirugía corneal con láser tras la cirugía de catarata, aunque esta segunda actuación solo es necesaria en menos del 10% de las personas operadas de catarata, en las que se precisa corregir las dioptrías previas.

Los principales tipos de lentes intraoculares son las que se detallan a continuación:

  • Monofocales: Pueden corregir hipermetropía o miopía previa.
  • Monofocales tóricas: Permiten corregir hipermetropía, miopía y astigmatismo.
  • Multifocales: Para subsanar la hipermetropía, miopía y presbicia.
  • Multifocales tóricas: Utilizadas en pacientes con hipermetropía, miopía, astigmatismo y presbicia o vista cansada.
  • Seudoacomodativas: Previstas para miopía, hipermetropía y, parcialmente, presbicia o vista cansada.

¿Cuándo puedo hacer una vida normal tras una operación de cataratas?

Con carácter general, la cirugía de catarata en Innova Ocular Oculsur se realiza de forma bilateral y sucesiva; es decir, se opera un ojo, y entre 4 y 7 días después se opera el segundo. Una semana después de la operación del segundo ojo, el paciente puede retomar su actividad normal, manteniendo la precaución de no tocarse o golpearse el ojo, sobre todo durante el primer mes. Las tres semanas siguientes a la cirugía mantendrá un tratamiento con colirios oculares, antiinflamatorios y antibióticos.

Patología: Catarata

Tratamiento: Cirugía de Catarata

¿Qué es la cirugía refractiva?

La cirugía refractiva incluye todas las técnicas quirúrgicas destinadas a corregir los defectos refractivos: miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia o vista cansada. Estos defectos impiden una correcta visión y se corrigen usando gafas graduadas. El objetivo de la cirugía refractiva es la emetropía: conseguir una agudeza visual del 100%, tanto de lejos como de cerca, sin usar gafas.

¿Qué es la cirugía láser de la miopía, hipermetropía y astigmatismo?

La cirugía refractiva láser intenta corregir los defectos refractivos -miopía, hipermetropía y astigmatismo-, así como la presbicia o vista cansada, mediante la aplicación de energía láser en la córnea del paciente, lo que produce una ablación o tallado controlado del tejido corneal. El tallado de la córnea con láser propicia una modificación en su curvatura, lo que se traduce en un cambio en las dioptrías totales del ojo.

Antes de avanzar en esta materia, resulta necesario tener en consideración los conceptos básicos sobre esta cirugía láser:

  • Córnea. Tejido transparente en forma de cúpula a través del que penetra la luz en el interior del ojo. Principal responsable del enfoque de la imagen.
  • Curvatura corneal. El cambio de la curvatura corneal se produce por la vaporización controlada de tejido corneal y origina un cambio en las dioptrías totales del ojo.
  • Láser. Haz de luz coherente con tres características fundamentales: no dispersión; energía controlable y enfocable que permite quemar, cortar o vaporizar tejidos; y absorción selectiva por diferentes tejidos en función de la longitud de onda.
  • Cristalino. Lente transparente natural, situada en el interior del ojo, detrás de la pupila y encargada de enfocar la imagen de cerca. Su capacidad de enfoque empieza a disminuir a partir de los 45 años, lo que produce la necesidad de usar gafas para leer o ver de cerca con precisión. Su opacidad o pérdida de transparencia con la edad se denomina catarata.

¿Qué otras técnicas existen para corregir los defectos refractivos?

Las principales técnicas para corregir dioptrías -cirugía refractiva- son las siguientes:

  1. Cirugía corneal con láser Excimer. Precisa de una córnea sana, de suficiente grosor y con buena calidad estructural. Se aplica sobre todo en miopías bajas y medias (generalmente hasta 7 dioptrías), hipermetropías bajas (hasta 4,5 dioptrías) y astigmatismos bajos y medios (hasta 4 dioptrías). Existen dos subgrupos principales:
    1. Cirugía láser intracorneal o profunda (Lasik o Intralase). Precisa la realización de un flap o tapete corneal superficial por medios mecánicos de alta precisión o mediante una ablación con láser de femtosegundo. La ablación del tejido corneal que origina el cambio de dioptrías se produce debajo de este tapete corneal, en el interior de la córnea. La recuperación visual es más rápida pero precisa mejor grosor y calidad corneal, dado que produce un mayor debilitamiento de la córnea que técnicas láser superficiales.
    2. Cirugía láser corneal superficial (PRK ASA Epilasik Lasek). No contemplan la realización de un tapete corneal, aplicándose el láser directamente sobre la superficie de la córnea tras retirar el epitelio corneal. Producen un menor debilitamiento corneal, siendo más seguras que las técnicas profundas y pudiéndose realizar en córneas de menor grosor, siempre que no presenten enfermedades graves. Son algo más lentas en la recuperación visual.
  2. Implantes de lentes intraoculares. Corrigen las dioptrías de miopía, hipermetropía, astigmatismo y vista cansada mediante el implante de una lente intraocular biocompatible y definitiva. Hay dos subgrupos fundamentales:
    1. Lentes intraoculares fáquicas. Se trata de lentes que se implantan en el interior del ojo sin retirar ninguna estructura del mismo. Con ellas se obtiene una mejor calidad visual que con las técnicas láser en defectos medios altos y altos. No debilitan la córnea y son procedimientos habitualmente reversibles. La recuperación visual es muy rápida. Se utilizan habitualmente en pacientes menores de 45 años con defectos refractivos medios y altos (más de 7 dioptrías de miopía, más de 5 dioptrías de hipermetropía o más de 4 dioptrías de astigmatismo hasta un máximo de entre 18 a 20 dioptrías.) También se utilizan en defectos menores si no son favorables a la cirugía corneal con láser por motivos de seguridad o calidad visual.
      En el ámbito de las lentes intraoculares fáquicas, las más usadas por su superior biocompatibilidad, seguridad y eficacia, según nuestro criterio, son las lentes implantables de colámero (ICL). Innova Ocular Oculsur es un centro de referencia para el implante de este tipo de lentes. Los doctores Pedro Caro y Juan Pedro Torralba forman parte del Grupo Español de Estudio ICL, que controla la seguridad, eficacia y los resultados o estabilidad de estos implantes a largo plazo. De hecho, en nuestros centros se han implantado estas lentes a más de 1.200 pacientes durante los últimos 12 años.
    2. Lentes intraoculares seudofáquicas. Se implantan en el interior del ojo, sustituyendo al cristalino si éste ha perdido su función, lo que supone una pérdida de visión de cerca o tiene algún grado de catarata. Se indican en pacientes mayores de 45 años y en defectos no abordables con cirugía láser. Estas lentes intraoculares definitivas pueden ser:
      • Monofocales: Pueden corregir hipermetropía o miopía previa.
      • Monofocales tóricas: Permiten corregir hipermetropía, miopía y astigmatismo.
      • Multifocales: Para subsanar la hipermetropía miopía y presbicia.
      • Multifocales tóricas: Utilizadas en pacientes con hipermetropía, miopía, astigmatismo y presbicia o vista cansada.
      • Seudoacomodativas: Previstas para corregir miopía, hipermetropía y, parcialmente, presbicia o vista cansada.

      Con carácter general, las lentes intraoculares seudofáquicas posibilitan una muy buena agudeza visual de lejos y cerca, procurando gran estabilidad visual en pacientes mayores. Actualmente es el procedimiento más utilizado para corregir la presbicia o vista cansada, asociada o no a defectos visuales de lejos o a catarata.

¿Cuál es la técnica más utilizada?

Las técnicas más utilizadas son las técnicas de cirugía láser corneal, ya que la mayor parte de los defectos refractivos en la población son bajos y medios.

En los últimos años se ha incrementado considerablemente el uso de lentes intraoculares fáquicas en personas jóvenes por su gran seguridad y superior calidad visual, sobre todo en pacientes con muchas dioptrías. Igualmente, ha aumentado de forma notable el uso de lentes intraoculares definitivas, que sustituyen al cristalino sin función, para la corrección de la presbicia o vista cansada, ya que las técnicas corneales con láser para corregir la vista cansada funcionan muy bien pero son aplicables a un pequeño número de pacientes. Atendiendo a nuestra experiencia, los porcentajes aproximados según su aplicación en unos u otros casos serían:

  • Cirugía láser corneal, en un 65%. De estas intervenciones, la cirugía láser corneal superficial es usada en un 70% de los casos y la cirugía láser corneal profunda en el 30% restante.
  • Implantes de lentes intraoculares, en 35%. De estos implantes, el 60% corresponde a lentes intraoculares pseudofáquicas y el 40% a lentes intraoculares fáquicas.

Según la edad de los pacientes, por debajo de los 45 años, el 80% de los procedimientos se realizan con cirugía corneal con láser y solo el 20% requiere el implante de una lente intraocular sin sustituir al cristalino. Por encima de los 50 años, el 75% de los procedimientos requieren el implante de una lente intraocular y solo el 25% se realiza con cirugía láser corneal.

¿A partir de qué edad se pueden operar los defectos refractivos?

Salvo casos especiales, Innova Ocular Oculsur interviene los defectos refractivos cuando la graduación está estabilizada. Recomendamos tener al menos 21 años y un año en medio de estabilidad refractiva en miopías bajas. Si estamos ante miopías mayores de 4 dioptrías es preferible tener más de 24 años. En caso de superarse las 6 dioptrías recomendamos la intervención a partir de los 25 años, ya que la miopía presenta más tendencia a progresar cuanto más elevada es.

El astigmatismo no suele cambiar con la edad, salvo existencia de enfermedades corneales, por lo que puede intervenirse a partir de los 21 años. En el caso de los hipermétropes es necesario valorar la edad del paciente individualmente, ya que el grado de afectación visual de la hipermetropía es muy diferente en cada persona.

Sin embargo, y con carácter general, se puede operar por debajo de estas edades si hay una causa médica, personal o profesional que lo justifique, advirtiendo al paciente de la mayor posibilidad de progresión de su defecto. Por otra parte, no existe límite superior de edad para operarse del defecto refractivo, siempre teniendo en cuenta que a partir de los 45 o 50 años habrá que corregir la deficiencia de cerca -presbicia o vista cansada- y la de lejos - miopía, hipermetropía o astigmatismo-.

¿Aumenta la miopía con el embarazo?

Normalmente las dioptrías bajas y medias no cambian de forma significativa con los periodos de gestación. Las dioptrías altas, y sobre todo la miopía magna, que nunca se estabiliza por completo, sí pueden crecer con el embarazo. La miopía magna es normalmente mayor de 12 dioptrías y en ella aparece no sólo un problema de dioptrías, sino también una afectación del fondo de ojo por la enfermedad miópica.

¿Tiene riesgos la cirugía láser? ¿Y las otras técnicas?

Todas las intervenciones quirúrgicas, tanto láser como con implantes de lentes intraoculares, tienen unos riesgos generales que pueden llegar a ser graves para el ojo. El más grave de estos riesgos es la infección corneal o intraocular postoperatoria, cuya incidencia está por debajo del 0,05%. Además, cada grupo de técnicas tiene sus riesgos potenciales específicos.

En la actualidad, disponemos de suficientes y diferentes técnicas para poder operar con seguridad, siempre que se elija el tratamiento adecuado. Lo más importante es determinar qué técnica ofrecerá resultados óptimos con menor riesgo en cada caso. Esta decisión debe ser asumida por profesionales con experiencia suficiente en el manejo de todas las técnicas de cirugía existentes actualmente y que se hayan demostrado seguras y eficaces.

Los principales factores implicados en la elección de la técnica quirúrgica son la edad del paciente y el número de dioptrías, así como el grosor y la calidad estructural de la córnea.

¿Se puede operar la presbicia o vista cansada?

Sí, se puede.

La presbicia o vista cansada es la incapacidad de ver de forma nítida los objetos cercanos. Esto se traduce en la necesidad de usar gafas para enfocar objetos próximos y puede estar asociada a su vez a la necesidad de usar gafas para la visión lejana. La vista cansada se debe a la pérdida de función del cristalino a partir, por término medio, de los 45 años, y afecta, en mayor o menor grado, a toda la población mayor de 50 años. La presbicia se puede corregir en la actualidad con distintas técnicas:

  1. Con técnicas de cirugía corneal con láser Excimer. Están basadas en conseguir la predominancia de un ojo para la visión lejana y del otro para la visión cercana. En visión binocular -ambos ojos al mismo tiempo- se consigue una buena agudeza visual de lejos y una corrección parcial, pero suficiente, de cerca. Estas técnicas funcionan mejor en hipermétropes o en miopes que en su vida diaria ya presentan cierto grado de dominancia ocular de un ojo para lejos y otro para cerca.
  2. Con técnicas de cirugía corneal con láser de femtosegundo. El láser realiza cortes circulares en el interior de la córnea que corrigen de una forma parcial la presbicia. Esta técnica es aplicable a un pequeño número de pacientes.
  3. Con implantes de lentes intraoculares multifocales definitivas que sustituyen al cristalino sin función. Consiste en sustituir el cristalino sin función por una lente intraocular que, corrigiendo al mismo tiempo el defecto refractivo de lejos que tuviera previamente el paciente, es capaz igualmente de corregir la visión de cerca. La cirugía es similar para el paciente a la intervención de cataratas: 10 minutos de operación, sin ingreso y con anestesia tópica; es decir, la instilación de gotas anestésicas en el interior del ojo.

Todas las técnicas de corrección de la presbicia con láser producen una corrección importante pero parcial del defecto y pueden perder eficacia con el paso del tiempo, sobre todo cuando se realiza en personas de entre 45 y 50 años.

Las técnicas de corrección de presbicia con implantes de lentes intraoculares son definitivas, siendo la corrección de cerca muy buena, si bien pudiera precisar el paciente, según el tipo de tecnología utilizada, el uso ocasional de gafas de cerca para alguna actividad de mucha precisión, por ejemplo, la lectura de un prospecto médico o para distancia intermedia si el uso de ordenadores es muy intenso.

¿Que son las lentes intraoculares fáquicas (ICL)?

Las ICL son lentes intraoculares biocompatibles que se implantan en el interior del ojo para corregir las dioptrías sin tener que alterar de forma definitiva ninguna estructura del ojo, en especial de la córnea. El implante se realiza con unas gotas de anestesia tópica. Es una intervención que dura entre 8 y 10 minutos, ubicándose la lente detrás del iris a través de una incisión calibrada de 2,75mm. Estos implantes no son visibles a simple vista y permiten una recuperación funcional muy rápida, pudiéndose realizar incluso actividad deportiva extrema a partir de los 20 días de la intervención.

Los implantes de ICL presentan ventajas sobre la cirugía corneal con láser:

  • No alteran la estructura corneal, algo que resulta crítico en muchos pacientes, sobre todo en aquellos con una córnea de escaso grosor o con un compromiso en la calidad de la córnea.
  • Consiguen una excelente calidad visual e, igualmente, una gran precisión en la corrección de las dioptrías superior a la que consigue la cirugía láser en altas dioptrías (más de 7).
  • Es una técnica que permite ajustar el resultado en una segunda intervención con cirugía corneal con láser Excimer. Esto puede ser necesario en caso de grandes defectos -por encima de 18 dioptrías- o cuando con los años aumenta la miopía de forma significativa; por ejemplo, un miope de 10 dioptrías que se operó con 25 años y que a los 35 acude con 1,5 dioptrías de miopía. Si la primera intervención fue realizada con lente intraocular fáquica, éste aumento de la miopía puede ser corregido con una intervención con láser corneal si el paciente lo desea.
  • Es la única técnica para corregir dioptrías que es reversible, pudiendo ser retirada la prótesis en caso de ser necesario.

Generalmente, en Innova Ocular Oculsur se usan implantes de lentes intraoculares fáquicas por encima de 8 dioptrías de miopía, salvo en casos de muy buena calidad corneal que permitan una corrección segura con cirugía corneal con láser. Entre 6 y 8 dioptrías de miopía la elección de técnicas láser o implantes de lentes intraoculares dependerá de los niveles de seguridad y eficacia de cada técnica, valorados en cada paciente. Por debajo de 6 dioptrías, la mayor parte de los pacientes son candidatos a una cirugía corneal con láser, salvo espesores corneales reducidos o defectos en la calidad estructural de la córnea.

¿Puede aumentar la miopía tras una operación con láser?

Sí, en algunas ocasiones.

La miopía es una enfermedad progresiva de forma variable según cada paciente, y presenta mayor capacidad de progresión cuanto más elevada es. Normalmente la miopía aumenta durante la adolescencia y hasta los 20 a 25 años. Después, suele tender a estabilizarse -más tarde a mayor miopía- y puede aumentar de nuevo en el tramo que discurre entre los 45 y 50 años, debido a un cambio en las dioptrías del cristalino que se produce con la edad. Aunque la miopía se considere estable en pacientes mayores de 25 años, un porcentaje de entre el 10% y el 15% de los pacientes operados a estas edades pueden tener un aumento de la miopía de más de 1 dioptría con los años. Este aumento se habría producido igualmente aunque no se hubiera sometido a intervención. Por ejemplo, un paciente con 6 dioptrías de miopía y con 25 años tiene un 10% de posibilidades de que a los 35 años su miopía sea de 7 dioptrías. Pero si se opera con 25 años y corrige esas 6 dioptrías tiene un 10% de posibilidades de tener a los 35 años 1 dioptría. Este incremento de dioptrías puede volver a ser tratado con láser o con otras técnicas si el paciente lo requiere.

Patología: Miopía

Patología: Hipermetropía

Patología: Astigmatismo

Patología: Presbicia

Tratamientos: Cirugía Refractiva

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es un daño progresivo en el nervio óptico asociado habitualmente a un aumento de la presión intraocular. Este daño se traduce en una pérdida progresiva de la visión periférica, manteniéndose una buena visión central o agudeza visual hasta etapas muy avanzadas de la enfermedad. Por esta razón, la enfermedad pasa desapercibida por el paciente hasta que el daño visual es muy severo.

El glaucoma es una de las causas más frecuentes de ceguera en países occidentales, afectando aproximadamente al 1,5% de la población. Por la propia naturaleza de la enfermedad, de evolución lenta y asintomática, el diagnóstico precoz se realizará en revisiones oftalmológicas rutinarias de la presión intraocular y del estudio de nervio óptico, que deben realizarse periódicamente por parte de la población sana. Estas revisiones son especialmente necesarias por encima los 45 años en pacientes miopes o si hay antecedentes familiares de glaucoma, ya que los principales factores de riesgo para desarrollar la enfermedad son una edad superior a 50 años, la miopía o contar con antecedentes familiares.

¿Qué tipos de glaucoma existen?

Podemos distinguir tres grupos fundamentales de glaucoma:

  • Glaucoma crónico simple o crónico de ángulo abierto. Es, con diferencia, el tipo más frecuente y no tiene causa conocida.
  • Glaucomas secundarios. Pueden ser secundarios a procesos inflamatorios oculares, catarata, síndrome de dispersión de pigmento o síndrome pseudoexfoliativo.
  • Glaucoma de ángulo estrecho. Se asocia a una morfología especial del ojo en la que se produce un estrechamiento de las estructuras angulares, aquellas por donde se eliminan los fluidos que produce el interior del ojo (humor acuoso). Esta dificultad en la evacuación de los líquidos intraoculares conduce a una elevación de la presión intraocular.

El glaucoma agudo de ángulo estrecho produce un dolor intenso en el ojo que precisa habitualmente tratamiento quirúrgico o con láser. Afecta fundamentalmente a hipermétropes mayores de 40 años. Nunca afecta a miopes medios altos o altos, y rara vez a las miopías bajas. Es el único tipo de glaucoma que produce dolor agudo. Son pacientes con presiones intraoculares normales y sin ningún síntoma, que en el momento del cierre angular sufren un aumento intensísimo de presión intraocular, normalmente mayor de 45-50mm de Hg, que produce un dolor ocular intenso, llamado dolor de clavo, y visión borrosa. El glaucoma agudo de ángulo estrecho puede prevenirse en pacientes predispuestos con un tratamiento láser -iridotomía láser- o cirugía precoz de la catarata en el caso de existir cierto grado de la misma.

¿Cuál es la presión intraocular normal?

Se consideran presiones intraoculares normales las que oscilan entre los 10mm y 21mm de Hg en pacientes con espesores corneales cercanos a las 540 micras. El espesor corneal influye en la toma de tensión ocular de forma que, con espesores corneales altos, se tomarán presiones intraoculares más altas de la real; mientras que con espesores corneales bajos se tomarán presiones intraoculares más bajas que las reales. Por ello es imprescindible para una toma exacta de la tensión intraocular medir previamente el espesor corneal con un paquímetro ultrasónico.

Sin embargo, pueden darse pacientes con presiones intraoculares mayores de 21mm de Hg que no presenten glaucoma (hipertensos oculares sin glaucoma) o que presenten glaucoma con presiones intraoculares menores de 21mm de Hg. (glaucomas de presión normal o de baja presión).

Por todo esto el diagnóstico del glaucoma es individual para cada paciente, basándose no sólo en las presiones intraoculares, sino también en el estudio evolutivo de la función del nervio óptico mediante el análisis del campo visual y en el estudio anatómico del nervio óptico mediante el examen de fondo de ojo y el control de la capa de fibras nerviosas con diferentes técnicas. La presión intraocular en sí misma no diagnostica glaucoma por regla general. Sin embargo, si ya se ha diagnosticado la existencia de uno, habrá que bajar la presión individual del paciente al menos en un 30%.

¿Con qué síntomas se reconoce el glaucoma?

El glaucoma no produce ningún síntoma hasta estados muy avanzados de la enfermedad, salvo el glaucoma agudo de ángulo estrecho, que se produce habitualmente en hipermétropes mayores. En estados medios de la enfermedad algunos pacientes muy observadores pueden notar zonas periféricas de falta de visión, por ejemplo, al leer una página de un libro pueden percibir que en zonas periféricas de la página tiene una pérdida puntual del campo visual llamada escotoma. Esto es muy poco frecuente. En fases muy avanzadas de la enfermedad existe una visión en cañón de escopeta, es decir, solo visión central o incluso pérdida de la visión central. Es solo en estas fases muy avanzadas cuando el paciente percibe la pérdida del campo visual que ha sido lentamente progresiva hasta ese momento.

¿Qué tratamientos tiene el glaucoma? ¿Se puede operar el glaucoma?

El único tratamiento que se ha demostrado eficaz para el control de la progresión del glaucoma es la disminución de la presión intraocular. En glaucomas iniciales o moderados se considera necesario para el control de glaucoma una disminución del 30% de la presión basal del paciente. En glaucomas avanzados la presión intraocular objetivo es la más baja posible. Para conseguir esta reducción de la presión ocular en una primera etapa se usan colirios -gotas- con medicación tópica.

En una segunda fase y, dependiendo del tipo de glaucoma, se pueden usar tratamientos láser para reducir la progresión de la dolencia o disminuir la presión intraocular. Estas técnicas son la iridotomía láser para el glaucoma pigmentario o la trabeculoplastia láser. En caso de mal control de la enfermedad con tratamiento medicamentoso y tratamiento láser, intolerancia a los colirios usados para el tratamiento, o progresión clara de la enfermedad a pesar del tratamiento, se recurre a la cirugía filtrante del glaucoma trabeculoplastia o esclerectomía profunda no perforante.

Patología: Glaucoma

Tratamiento: Glaucoma

¿Cuándo debo llevar a mi hijo al oftalmólogo?

Evidentemente, se debe acudir al oftalmólogo cuando se note algún problema en los ojos del niño. Las alteraciones más frecuentes en los primeros meses de vida son los estrabismos intermitentes, que no son importantes mientras que los reflejos de coordinación corporal se están desarrollando; y las infecciones por obstrucción de la vía lagrimal, que si no se han resuelto espontáneamente tras los seis primeros meses de vida, necesitarán ser tratadas mediante sondaje quirúrgico. En cualquier caso, si el niño no presenta ningún problema aparente, debe revisarse la visión cuando hable con claridad, entre los tres años y medio y los cuatro años, para descartar el ojo vago.

¿Qué es el ojo vago?

El ojo se considera vago cuando la persona tiene una mala visión y no presenta causa física que la provoque. El cerebro va desarrollando la capacidad visual en los primeros años de vida. Si por alguna razón la imagen que llega desde el ojo es defectuosa, porque es muy borrosa o porque está desviada de donde se quiere mirar, se interrumpe el desarrollo normal del aprendizaje cerebral de la visión. Habitualmente el ojo vago solo afecta a uno de los dos. En ocasiones se afectan los dos ojos, como cuando se tiene una fuerte graduación de gafas - sobre todo astigmatismo- o cuando se padecen cataratas congénitas. El tratamiento consiste en obligar al cerebro a aprender a utilizar ese ojo vago. Suele conseguirse mediante parches oculares sobre el ojo normal, gafas, filtros o colirios midriáticos. Es recomendable rehabilitar el ojo vago antes de planificar el tratamiento de estrabismo cuando ambas dolencias aparecen juntas.

¿Qué es el estrabismo?

El estrabismo se produce cuando se pierde el paralelismo entre los dos ojos. Los más frecuentes son los que se producen en el plano horizontal, desviando los ojos hacia dentro -estrabismo convergente- o hacia fuera -divergente-. También se pueden producir en el plano vertical, desviándose el ojo arriba o abajo. Se pueden producir estrabismos torsionales que se manifiestan por inclinaciones del cuello como mecanismo compensador. También hay casos complejos que afectan a varios planos.

Aunque hay estrabismos de nacimiento, que normalmente son de corrección quirúrgica, la mayoría suele presentarse a los dos o tres años de vida. En estos casos la pronta prescripción de gafas puede controlar el problema. En otras ocasiones las gafas mejoran el estrabismo pero no lo eliminan. En estas circunstancias puede resultar necesario realizar una intervención quirúrgica para eliminar el estrabismo que se manifiesta con el uso de gafas. En ningún caso debe operarse a niños que tienen estrabismo solo cuando están sin gafas porque, normalmente, mejorará a medida que el pequeño vaya creciendo. En otros estrabismos divergentes, cuando no están muy avanzados, pueden responder a fisioterapia con ejercicios de ortóptica.

¿Cuándo es el mejor momento para operarse del estrabismo?

No hay un momento exacto para una intervención de estrabismo. Como reglas generales, hay que esperar a que esté solucionado el ojo vago, si existiera; que tengamos la seguridad de que la graduación de gafas es la correcta y el niño está perfectamente adaptado a ella; y, por último, que lleve al menos un año de estabilidad en la desviación. Teniendo en cuenta estos condicionantes, lo recomendable es intervenir lo antes posible, porque cuanto antes se consiga reestablecer el paralelismo de los ojos mayores son las posibilidades de que los niños desarrollen cierta capacidad de colaboración o fusión de las imágenes de ambos ojos en el cerebro, lo que representa la curación completa de la enfermedad.

¿La conjuntivitis de mi hijo es una infección o una alergia?

La causa alérgica es fácil de saber cuándo, además de conjuntivitis, el niño también presenta síntomas alérgicos en la nariz, los bronquios o la piel. Cuando solo presenta conjuntivitis, hay un par de pistas que nos pueden hacer sospechar que no se trata de una conjuntivitis infecciosa corriente. La primera es la duración: una conjuntivitis infecciosa raramente dura más de siete o diez días; la otra es el picor: si lo que más llama la atención no son los ojos rojos, sino que el niño no deje de rascarse, entonces es alérgica. Hay que tener en cuenta que los casos de conjuntivitis alérgica, sin otra afectación en el cuerpo, pueden dar falsos negativos en las pruebas alérgicas. Al fin y al cabo, la conjuntiva es un órgano muy pequeño y los niveles de inmunoglobulinas en sangre pueden ser indetectables, aunque la conjuntiva esté muy inflamada.

¿Las gafas protegen o empeoran la miopía?

Ni una cosa ni la otra. La evolución de la miopía depende principalmente de la herencia y del crecimiento, por lo que no se puede evitar. De forma accesoria, un esfuerzo visual a distancia de lectura, intenso y continuado en el tiempo, puede estimular el crecimiento de la miopía. Por eso, se recomienda no leer a menos de 35cm, ni con iluminación insuficiente, además de practicar diariamente actividades al aire libre que no necesiten de la visión cercana. Los miopes ven las cosas más grandes con las lentillas, por lo que cuando les aumentan las dioptrías lo notan menos con el uso de lentillas que de gafas. De ahí que comúnmente se diga que la miopía sube menos si se usan lentillas, si bien no es cierto.

¿Cuándo se le pueden poner lentillas al niño?

A veces es necesario, por razones médicas, poner lentillas en los primeros años de vida. En miopes normales solemos recomendar que el paciente tenga la suficiente madurez para asumir esa responsabilidad con su vista, pues un mal uso o un deficiente mantenimiento pueden conllevar graves riesgos para el ojo. Cuanto más joven se es, más riesgo de intolerancia, por lo que aconsejamos no tomar una decisión apresurada. Como norma general, los profesionales médicos de Innova Ocular Oculsur no las suelen recomendar en pacientes menores de 14 años, salvo causa justificada.

Patología: Oftalmología Pediátrica

Tratamiento: Oftalmología Pediátrica

¿Qué es la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)?

Se trata de una enfermedad degenerativa y progresiva que afecta a la parte central de la retina, que es la que nos permite ver los detalles de las cosas, leer, diferenciar las caras de las personas... y que se denomina mácula. Ocurre en pacientes mayores de 50 años, aumentando su frecuencia con la edad. Constituye una de las principales causas de ceguera legal en el mundo occidental. Existen dos tipos de DMAE: la atrófica o seca y la exudativa, neovascular o húmeda.

  • DMAE atrófica o seca. Es la forma más frecuente de la enfermedad y representa, aproximadamente, el 90% de los casos. La progresión de la dolencia es lenta, por años, y la pérdida de la visión puede conllevar décadas. Consiste en una atrofia progresiva de la mácula. La visión va perdiendo calidad poco a poco, como si tuviéramos una televisión que no podemos sintonizar bien. Se dificulta la visión cercana, incluso utilizando unas buenas gafas y, especialmente, con mala iluminación.
  • DMAE exudativa, neovascular o húmeda. Es una forma menos frecuente. Supone alrededor del 10% de todos los casos de DMAE, pero conlleva una rápida progresión. Es la causante del 90% de las pérdidas graves de visión. En este caso se desarrolla una lesión de carácter vascular bajo la retina. Dicha lesión es propicia al sangrado e inflamación de los tejidos que la rodean, además de que, con el tiempo, tiende a hacerse más grande.
    La DMAE neovascular también lesiona la zona de la retina que permite distinguir los detalles, afectando el centro de nuestro campo de visión. Lo hace de una forma brusca y muy evidente, aunque algunos pacientes, sobre todo cuando su visión de partida es buena, pueden no advertirlo en las primeras fases de la enfermedad si no se tapan el ojo que no se ha afectado. Entre los primeros síntomas descritos están la aparición de líneas onduladas al enfocar la visión sobre objetos rectilíneos, por ejemplo los marcos de las puertas, que pueden evolucionar a puntos ciegos u otras alteraciones visuales, ya que sin tratamiento las hemorragias y la inflamación acaban por dañar seriamente la retina cercana, que cicatriza y pierde su capacidad de ver. Su progresión es rápida y la pérdida de visión que conlleva sin tratamiento puede afectar gravemente la calidad de vida del paciente.

¿Tiene tratamiento?

Lo cierto es que no existe un tratamiento curativo en ninguna de las dos formas, aunque sí que se pueden controlar para que la evolución sea la mejor posible. Se ha demostrado en un estudio multicéntrico una mejor evolución de la DMAE seca en pacientes que toman complementos vitamínicos diseñados para tal fin. En cuanto a la DMAE húmeda, el tratamiento frena la tendencia de la lesión a sangrar y a dañar la retina.

El tratamiento no cura la enfermedad pero sí que disminuye el daño macular que produce esta enfermedad. En los casos en los que no se ha sufrido un daño severo, cabe incluso esperar una mejoría en la visión. No obstante, esto ocurre solo en algunos casos. En la DMAE húmeda o exudativa el tratamiento consiste en aplicar inyecciones de fármacos que frenan el sangrado y la inflamación, evitando así que la retina continúe su deterioro. Se necesitarán sucesivas inyecciones, cuyo número dependerá de que la lesión tratada sea más o menos agresiva.

¿Qué es la retinopatía diabética? ¿Es peligroso el tratamiento láser para la diabetes? ¿Se pueden quedar ciegos los diabéticos?

La diabetes es una enfermedad caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre, esto es, hiperglucemia. La hiperglucemia mantenida de forma crónica es la causa de que nuestro sistema circulatorio se altere, especialmente los vasos sanguíneos más pequeños, los que constituyen la microcirculación. La retina es la capa más interna que tapiza el interior de nuestros ojos. Está formada por células nerviosas que se han especializado en captar la luz y las imágenes. Cuando se dañan sus vasos sanguíneos se produce la retinopatía diabética. Suele ser una patología leve en fases iniciales aunque, si no controlamos adecuadamente la diabetes, puede llegar a producir ceguera.

La retina del diabético también puede sufrir lo que denominamos edema macular. Es la principal causa de pérdida de visión en la diabetes. Se produce porque los fluidos que los vasos dañados dejan escapar se acumulan entre las capas de la retina, que se hincha como una esponja conduciendo a un deterioro progresivo de la visión. Al afectar a la mácula, parte de la retina que nos permite diferenciar los detalles, puede llegar a ser muy invalidante, y sin tratamiento acaba siendo irreversible.

El riesgo de padecer ceguera en un diabético es 25 veces mayor que en el resto de la población. Sin embargo, y esto es muy importante, se ha demostrado que un correcto tratamiento es muy eficaz para prevenir y evitar esta causa de ceguera. La prevención, como en todos los casos, es determinante. El diagnóstico debe realizarse antes de que se haya producido un deterioro significativo de la retina. Ver bien no implica tener una retina sana, dado que pueden encontrarse fases avanzadas de la enfermedad antes de que se hayan manifestado alteraciones visuales.

Más importante, si cabe, es la concienciación por parte de todos de que la diabetes debe estar bien controlada: no sirven medias tintas. Siempre que exista una hiperglucemia crónica, por pequeña que sea, se estará favoreciendo sin descanso un deterioro progresivo de nuestra retina, entre otros aspectos. Cuando existe hiperglucemia, el azúcar tiende a reaccionar con la hemoglobina, el pigmento rojo de la sangre. Esto hace que la hemoglobina se transforme en hemoglobina glicosilada. Si encontramos niveles altos de hemoglobina glicosilada en la sangre, eso significa que nuestra diabetes está mal controlada. Existen estudios que demuestran que la retinopatía diabética y el edema macular diabético disminuyen su incidencia de forma importante si la hemoglobina glicosilada es menor del 7%.

En cuanto al tratamiento, aunque continuamos sin poder curar la retinopatía, sí que podemos controlarla gracias al tratamiento con láser, uno de los mayores avances que se han conseguido en este campo. Algunos pacientes identifican el láser como la causa de su deterioro visual. Sin embargo, es la diabetes mal controlada, y no su tratamiento, lo que motiva la pérdida visual. De hecho, hasta la aparición de los láseres y su aplicación clínica, la ceguera era prácticamente inevitable en una gran mayoría de pacientes.

En cualquier caso, no es eficaz como tratamiento preventivo en fases precoces de la enfermedad porque no la cura. Sirve para frenar su progresión y, aunque puede condicionar un discreto empeoramiento de la función visual a corto plazo, nos permitirá mantener la visión si su diabetes está controlada.

El tratamiento con láser de la retinopatía diabética se llama panfotocoagulación, y el del edema macular se denomina tratamiento focal y/o en rejilla. Se realiza en la consulta de forma ambulatoria con anestesia en gotas. La mayoría de los pacientes lo tolera bien, aunque es normal que produzca molestias. En general, el tratamiento puede ser completado con tres o cuatro sesiones en cada ojo. Todo depende de la tolerancia del paciente y de lo extensas que puedan ser las sesiones.

En algunas ocasiones se utilizan inyecciones intraoculares de fármacos como los corticoides y los fármacos anti-VEGF (factor de crecimiento vascular endotelial). No sustituyen al tratamiento con láser, sino que sirven como una ayuda más en los casos con peor respuesta. Existen casos de retinopatía diabética que son muy severos, en los que incluso se desarrollan desprendimientos de retina o hemorragias constantes a pesar de haber realizado el tratamiento con láser, así como también hay casos de edema que no responden al tratamiento. En estas ocasiones ofrecemos la opción del tratamiento quirúrgico. La cirugía de la retina y del vítreo es lo que denominamos genéricamente vitrectomía.

Patología: Retina y Vítreo

Tratamiento: Retina

¿Qué es el síndrome de ojo seco?

El síndrome de ojo seco o conjuntivitis seca es una alteración de la superficie ocular originada por un defecto en la calidad o en la cantidad de la lágrima que la recubre. Una película lagrimal normal debe recubrir, lubricar y aislar la superficie ocular del ambiente. Para una correcta función de la película lagrimal se necesita una buena calidad de la lágrima, una suficiente cantidad de ella y un correcto mecanismo de parpadeo, ya que el parpadeo es el mecanismo por el que la película lagrimal se renueva y extiende sobre la superficie del ojo.

La alteración de la calidad de la lágrima se debe a procesos inflamatorios conjuntivales, factores ambientales que producen desecación -aire acondicionado, viento, partículas en suspensión en el ambiente-, factores hormonales -es más frecuente en mujeres, sobre todo después de la menopausia- y factores palpebrales -blefaritis, uso de cosméticos palpebrales como el lápiz de ojos-. El síndrome de ojo seco es la causa más frecuente de consulta en Oftalmología en el mundo occidental, después de la corrección de defectos refractivos.

¿Qué síntomas produce?

Principalmente produce escozor, picor, sensación de cuerpo extraño, sobre todo en el ángulo interno del ojo, enrojecimiento de la superficie ocular y lagrimeo. Es importante resaltar que en los casos leves o moderados se produce lagrimeo, ya que es la respuesta del ojo a la inflamación producida por una mala calidad de la lágrima. En síndrome de ojo seco severo puede haber un déficit de lagrimeo reflejo, ya que en estos casos se altera no sólo la calidad de la lágrima sino también la cantidad. En una afección severa puede parecer dolor, sensación de presión y visión borrosa, caracterizándose estos casos por la aparición de inflamación a nivel de la córnea (queratitis seca).

¿Cuál es el tratamiento? ¿Puede curarse?

El síndrome de ojo seco es un proceso crónico cuyo tratamiento intenta reducir o eliminar los síntomas, pero no es curativo. Los tratamientos se basan en el uso de lubricantes oculares, también llamados lágrimas artificiales. Existen varios tipos de lubricantes oculares, debiendo personalizase para cada paciente el tipo de lubricantes que mejor controle sus síntomas. Los lubricantes oculares deben aplicarse varias veces durante el día y de forma habitual, dependiendo la dosificación -número de veces que se aplican al día- de la gravedad. Conviene aclarar que el ojo seco no tiene siempre la misma intensidad en el mismo paciente, sino que cursa con épocas de mayores síntomas y épocas de menor sintomatología en función de factores ambientales, hormonales, el uso de medicaciones que empeoran los síntomas, etc.

En casos de mayor severidad, la siguiente medida sería el uso de micro implantes de silicona para la oclusión del punto lagrimal, que mejora los síntomas. En caso de que exista un importante componente inflamatorio, se puede requerir la utilización de colirios de suero autólogo o colirios con antinflamatorios bajo control médico para su uso en los brotes de empeoramiento del proceso. Se pueden emplear pautas cortas de corticoides tópicos en casos moderados o colirios con ciclosporina tópica en casos severos. Deben evitarse, dentro de lo posible, colirios con antinflamatorios no esteroides y los colirios antibióticos, salvo en casos de infección secundaria. Con todos estos tratamientos se puede conseguir el control de los síntomas de ojo seco ya que, en caso de no tratarse, la dolencia puede condicionar seriamente la calidad de vida del paciente, aún sin ser grave en la mayoría de los casos.

Patología: Ojo seco

Tratamiento: Ojo seco

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